China will install more wind power in 2025 than anyone in history, setting the pace for the global energy transition

China ha protagonizado en 2025 uno de los hitos más extraordinarios de la historia de la energía renovable. Según los datos publicados por el Consejo Mundial de Energía Eólica (GWEC) en su informe anual, la industria eólica global instaló un récord de 165 gigavatios (GW) de nueva capacidad el año pasado, un 40% más que en 2024, el mayor salto anual registrado hasta la fecha.

El protagonista indiscutible de este logro es China. De ese total mundial, China aportó por sí sola 120,5 GW de nueva capacidad eólica, lo que equivale a que prácticamente tres de cada cuatro megavatios instalados en el planeta durante 2025 fueron chinos. Con esta cifra, la capacidad eólica acumulada del gigante asiático alcanza los 640,5 GW, sobre un total global de 1.299 GW.»} Una demostración sin precedentes de planificación industrial y voluntad política sostenida durante décadas.

Este avance no es fruto del azar, sino de una estrategia de Estado coherente y ambiciosa. El crecimiento de las instalaciones eólicas estuvo impulsado por una fuerte demanda de nueva energía eólica terrestre, que creció un 42% hasta los 155,3 GW, mientras que la eólica marina aumentó un 18% hasta los 9 GW. El compromiso de China con la energía limpia se enmarca en sus objetivos climáticos de largo plazo: alcanzar el pico de emisiones de CO₂ antes de 2030 y lograr la neutralidad de carbono antes de 2060, las conocidas como metas «30-60».

Los avances son tan acelerados que China está superando sus propias previsiones. Para 2024, la capacidad instalada combinada de energía eólica y solar ya había alcanzado los 1.400 GW, superando con anticipación el objetivo de 1.200 GW fijado para 2030. Además, a febrero de 2026, la capacidad de electricidad limpia de China había alcanzado el 52%, superando por primera vez la generación eléctrica basada en combustibles fósiles.

La apuesta eólica china tiene también una dimensión industrial global de enorme relevancia. China es la potencia manufacturera de la cadena de suministro de la transición energética mundial, fabricando más del 60% de las turbinas eólicas del planeta. Esta capacidad productiva no solo impulsa su propia transición energética, sino que abarata los costes de las renovables para el resto del mundo, acelerando la descarbonización global.

Las perspectivas para los próximos años son igualmente alentadoras. El GWEC proyecta que se añadirán 969 GW de nueva capacidad eólica en todo el mundo entre 2026 y 2030, con una media de 194 GW anuales, y se espera que el crecimiento se extienda progresivamente a mercados emergentes del Sudeste Asiático, Asia Central y Oriente Medio. China, una vez más, liderará ese proceso, consolidando su papel como motor y referente de la transición energética global.

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